HANNOVER: LA OTRA CARA DEL MUNDIAL

.

Adiós a la helada caricia del invierno, bienvenida la sudorosa y antiestética estación de los extra-large, ayer en Orlando, Punta y Mardel; hoy un retrato menos que pintoresco de las calles alemanas, teñidas a color esperanza...

La patria, las banderas, los himnos, los plasmas (un grito sagrado de sensaciones, más local que visitante) el Tula, Tinelli, Francella (con el respeto que su bigote merece), nadie se queda afuera de la fiebre y tentación mundialista...

Y allí los podemos ver, caminando por la delgada línea roja, guía espiritual de los más de treinta y cinco monumentos artísticos e históricos de Hannover, un recorrido en fila hacia los infatigables jardines de Herrenhausen, una obra maestra por donde se la mire, sin mencionar la Ruta de los cuentos de Hadas, allí donde los hermanos Grimm, la Cenicienta, Blancanieves, Caperucita, La Bella Durmiente, y Hansel y Gretel, pierden sus pasos entre la niebla y el inexcusable Opernhaus, o el Altes Rathaus y la Marktkirche St. Georg und St. Jacobus, de magnífico altar esculpido con su torre achatada por la escasez de fondos de sus insatisfechos constructores...

O simplemente se entierran en la terrible mamúa que se pescan día a día los que visitan la taberna de Adolfo, un anciano amigable, sabio amante de las artes, la pintura, las singulares audiciones de Wagner, y las cosas simples...

Y si, estoy seguro que mientras todo esto sucede, en el Sprengel, Picasso, Max Ernst y Paul Klee se preguntan una y otra vez "quién ganará el Mundial de fútbol..."


©Ernesto Fucile | www.ErnestoFucile.com.ar

 
Facebook!